ROCK HARD 3 Número 3 - 595 ptas.

Conciertos: Ratzzmatazz (Barcelona), 20-01-01
Conciertos: La Riviera (Barcelona), 26-01-01 / 27-01-01 / 28-01-01
MAGO DE OZ PUENTE AEREO: BARCELONA - MADRID
MARIANO MUNIESA
 LOS REYES OCUPAN EL TRONO HACE CASI 20 AÑOS, EL EXITO INTERNACIONAL DE BARON ROJO EN INGLATERRA Y SUDAMERICA Y EL REVENTÓN DE OBUS EN EL PABELLÓN DEL REAL MADRID MARCARON EL COMIENZO DE UNA EPOCA QUE HA QUEDADO COMO MITICA EN LA HSITORIA DE NUESTRO ROCK. DESDE ENTONCES, NINGUNA BANDA QUE HICIERA HEAVY METAL, AUTÉNTICO HEAVY METAL -BARRICADA O LOS SUAVES SON MÁS PROPIAMENTE GRUPOS DE ROCK URBANO- HABÍA LLEGADO A CONQUISTAR EL TRONO DEL HEAVY METAL COMO MAGO DE OZ LO HAN HECHO, LLENANDO HASTA LA BANDERA DOS SALAS TAN ABSOLUTAMENTE EMBLEMÁTICAS COMO ZELESTE-RAZZMATAZZ EN BARCELONA Y LA RIVIERA EN MADRID ANTE LA IGNORANCIA, EL VETO Y EL DESPRECIO DE LA MISMA PRENSA VENDIDA A LA MODERNIDAD DE PASTEL QUE SIN EMBARGO, ESTABAN EN LA ZONA VIP DE LA RIVIERA EMBORRACHÁNDOSE Y MALESCRIBIENDO SUS DECREPITAS CRONICAS, RINDIÉNDOSE AL PODER DE CONVOCATORIA Y AL PODER DE MAGO DE OZ EN DIRECTO.

1ª PARADA: DE LA DIAGONAL A LA GLORIA
SALA RATZZMATAZZ  20 de enero de 2001
 

Viernes 19 de enero, media tarde: Mientras estoy cerrando asuntos en la oficina de Rock Hard, suena el teléfono y al otro lado del auricular mi buen amigo Pierre, promotor del concierto de Mago de Oz en la ciudad metal condal, me mete los perros en danza: "Oye, mañana en Razzmatazz con entradas agotadas, están Mago de Oz, la Bon Scott Band... ¿cómo lo ves? ¿te vienes?"

Al sábado siguiente, ni me lo pienso. Cojo un puente aéreo y me planto en Barcelona para no perderme el evento. La sala más grande y más prestigiosa de Barcelona, la reservada a los grandes -Ozzy Osbourne, Dream Theater, etc.- el equivalente a la Riviera allí, con el papel agotado y todos las huestes metálicas de vibrar con Mago de Oz.

La Bon Scott Band, como siempre, haciendo pasar a todos los congregados allí un rato magnífico, dándole duro a AC/DC por todas partes arrancando al público ovaciones  fabulosas y sintiéndose partícipes de una gran fiesta, de un gran espectáculo, de un acontecimiento que la ciudad tardará en olvidar. Grandiosos, sensacionales, fueron el mejor telonero posible para una gran banda como Mago de Oz.

Para los Mago esta actuación de Barcelona era igualmente especial. La audiencia heavymetalera de por aquellos lares es exigente, está acostumbrada a que por allí pasen los mejores y es un público apasionado, entregado, que lo da todo, pero, salvando las evidentes distancias, como la afición del Barça: también da caña a quien no mantiene el nivel.

El grupo salió a escena dispuestos a vencer, a convencer y a pasárselo bien desde el primer momento. Cuando un grupo de rock arranca un concierto con la energía, la agresividad y la fuerza con la que lo echaron todo sobre el escenario, muy mal se tiene que poner la cosa para que todo aquello no acabe bien. Y acabó de maravilla. La banda pletórica, un repertorio con varios momentos de una intensidad y de una emoción fuera de lo común -impagable como bordó esa noche Jose el "Es hora de Marchar"-, la gente entregada al máximo, y el ambiente, insuperable.

Dada la casualidad de que ese mismo día, o mejor dicho, en la medianoche, Txus celebraba su cumpleaños, y la noticia se filtró a la gente de la Bon Scott Band, quien para escarnio del felicitado -esa noche tuvo que escuchar felicitaciones, dedicatorias y probar tartas en todos los garitos por los que paramos, desde el BB Mas al Mephisto- subió al escenario para que el batería eterno seguidor del Athletic de Bilbao cumpliese con la tradición y soplase las velitas. Encantador...

Por la trascendencia del concierto, por la categoría de la sala y por la proximidad cronológica con las tres noches de La Riviera, el concierto de Razzmatazz vino a ser una suerte de ensayo general de las presentaciones en la capital. Pero por encima de todo, un concierto de Mago de Oz verdaderamente sensacional, en el que dejaron una huella inborrable de su talento a todos sus fans.
 
 
 

2ª PARADA: DEL BARRIO DEL PILAR AL PARAISO
SALA LA RIVIERA  26 de enero de 2001 - 27 de enero de 2001 - 28 de enero de 2001
 

26, 27 y 28 de enero: Tres días que conmovieron al mundo. Bueno, si esto resulta pretencioso, digamos por lo menos que sí conmovieron a Madrid. La villa vio aMago de Oz salir de la nada y llegar a lo más alto del rock. Y el regreso al escenario que les vio el 15 de enero de 1999 hacer un concierto que fue lo que les catapultó definitivamente al éxito a nivel estatal. Y al igual que en Barcelona, entradas agotadas y una expectación absolutamente fuera de lo común. Tan sólo unos días antes del concierto, el grupo hizo una aparición pública en la tienda Tipo del barrio de Quintana, en Madrid, que produjo otra  vez un absoluto colapso de gente, como cuando la firma de la tienda Tipo Central, que motivó la intervención de la policía de tráfico al desplazarse allí una multitud tal que no había forma de controlarla.

Cada uno de los tres días tuvo unas características especiales y unas connotaciones concretas. El viernes, fue el día de "pasar el examen", el de chequear todo y de echar por fin todo el repertorio especial que habían preparado para una ocasión tan excepcional como esta. Se notaron hasta cierto punto los nervios y el sonido no tuvo en determinados momentos la brillantez que era de esperar. El sábado, en cambio, ya algo más relajados y con un sonido que no falló, los Mago verdaderamente en su salsa, tocando perfectamente y muy probablemente, tomando de esta noche muchas de las canciones que integrará el álbum en directo que será el próximo trabajo de Mago de Oz. Y el domingo, ya con dos sesiones demoledoras encima, ya casi con vacile, con chulería. Disfrutando, paseándose por las barras por la Riviera, haciendo quizá el show más festivo de los tres de esta presentación.

Pero en todo momento, el concierto tiene una estructura común y un desarrollo además absolutamente especial y puede que irrepetible de cara a otras actuaciones del "Santiago y Vuelca España Tour".

El arranque, eso sí, como ha venido siendo habitual en su gira. La voz que recita las frases introductorias de "Finisterra" - "Dicen, que el hombre es el único animal..." - y tras una ensordecedora ovación, arranca "Satania". Si existiera realmente el fenómeno de la posesión colectiva, esta toma forma en Mago de Oz y en sus fans de Madrid. Locura absoluta.
Y es que la banda, que no en balde son fans reconocidos y orgullosos de Iron Maiden y por tanto, conocen bien la dinámica de sus shows, montan un arranque de concierto fortísimo, trepidante, para no dejar lugar a la menor duda a cualquiera de lo que les espera. Tras "Satania", "Maritornes" y "El Santo Grial", tres trallazos a cual más fuerte, y una canción que lleva camino de convertirse en un verdadero himno y que además, ellos hacen siempre mucho incapié en presentarla explicando el sentido de la letra y defendiendo el derecho de cualquier persona a elegir y practicar su opción sexual sin tener que avergonzarse de ello ni ser blanco de burlas o críticas. Es "El que quiera entender que entienda" que además cuenta con la colaboración de Pacho Brea, cantante de los buenos amigos de Ankhara.

Mago de Oz habían prometido recuperar para este concierto canciones que llevaban mucho tiempo sin tocar. La pimera de ellas fyue "El Lago", un bonito recuerdo a sus primeros años y que fue aplaudidísima por el público. En este momento el show entra en una fase un tanto más relajada, y dos canciones lentas -yo personalmente no las hubiera puesto juntos-  "El Cantar de la Luna Oscura" y "Es hora de marchar" relajan un poco el hasta ese momento extenuante ritmo del concierto. 

Tras ese mínimo paréntesis de concesión a la tranqulidad, llega uno de los momentos en los que yo personalmente más disfruté, y es cuando atacan una versió de mi favorita "T´esnucaré contra´l bidé" que evoluciona hasta convertirse en un medley en el que destaca sobremanera una canción que otra de las que en su día me gustó de "La Leyenda de La Mancha", el superrockero y crudo "Balsamo de Fierabrás", cuyo digno continuador es el barriobajero y fantástico "Polla Dura no cree en Dios", en donde el desternillante hombre polla disfrazado de Superman ataca como si del "Eddie" de los maiden se tratase, -sigue la conexión Mago-Maiden ¿eh?- pulula por allí, metiéndose con lso músicso y bailando con algunas de las chicas de la coral que grabó partes del disco en estudio y que han sido invitadas a participar en esta presentación. No será esa la única concesión al recuerdo, puesto que después de "Santa Compaña", han recuperado el viejo "Gerdundula" al que hacíamos mención en el comienzo de estas líneas.

El extenso y complejísimo corte que cierra su último álbum y que le da título, "Finisterra" no es tampoco de los habituales en su set de gira, pero en estas tres noches, no podía faltar. Hasta el último momento se albergó la esperanza de que Juan Gallardo, cantante de Angeles del Infierno y Sherpa, ex-lider de Barón Rojo se subieran al escenario con ellos para recrear la versión tal y como se hizo en el estudio. No fue así, y fue una pena. Yo soy de la opinión de que si Sherpa hubiera salido sólo esas noches de su "exilio voluntario" del mundo del rock y esa noche hubiera visto el entusiasmo, la vibración tan mágica y tan poderosa y la fuerza con la que Mago de Oz se estaban llevando de calle todo el auditoria, quiza le hubiera entrado el gusanillo rockero otra vez... ¿quien sabe si no estaría ahora preparando una banda para hacerle la compenecia -sana- a sus ex-compañeros los hermanos de Castro?

Pero de todas maneras, la presencia de Cecilio y Pacho de Ankhara llenó de fuerza, magia y colorido esta especial versión, cuyo final, que coincidió con la primera marcha de Mago fuera del escenario, desembocó en auténtica apoteósis.

El final definitvo llegará luego de un primer bis en el que llegaríoa "Hasta que tu muerte nos separe", "Astaroth" y "La Danza del Fuego" mantienen -lo cual no es nada fácil- después de dos horas largas de concierto intacto el entusiasmo y la alegría de sus incondicionales. Ningún síntoma de cansancio o meramente de apatía: todo lo contrario. Más, quiero más, como de decía la canción de Ñu, Y dándose un gratificante baño de masas, Mago de Oz vuelven a escena y dos imprescindibles, quizá las dos que más han ayudado en los últimos tiempos a consagrar a Mago de Oz como un grupo de los que ya se han ganado su sitio en la historia, con las que ponen el broche de oro a tres actuaciones inolvidables. "La Fiesta Pagana" y "Molinos de viento".

Indudablemente, en la retina de cada uno de los que asistió a estos inolvidables conciertos van a quedar muchas cosas. Momentos de magia, de diversión de tensión también; quizá de nostalgia de saber que pasarán muchos meses hasta que Mago de Oz vuelvan a tocar en la villa. Pero para mí, modesto cronista de eventos musicales, dos muy especiales. La primera, ese brillo inenarrable de felicidad posado en los ojos tanto del grupo, en la despedida, como de toda la gente que cada noche iba saliendo lentamente de La Riviera. Y la segunda y más importante: Haber sido partícipes de uno de los momentos de gloria, de exaltación casi arrogante del éxito, de sentir como las canciones de un grupo de HEAVIES -el propio Txus se encargo de recalcarlo mucho, y yo estoy totalmente de acuerdo- vencen, convencen y emocionan.

Querría creer que el triunfo de Mago de Oz podría significar el fin de nuestra leyenda negra y que gracias a ellos, haya mucha gente en determinadas esferas que por fin se atreva a apreciar y valorar la riqueza de nuestra música sin prejuicios ni tópicos preconcebidos. Ver en la zona de invitados, aunque solo fuera para beber gratis y pedir a los amigos que luego le cuenten el concierto para hacer la crónica a mucha de la chusma pseudomoderna que odia el Heavy Metal más que a ninguna otra cosa, y ver que no había en sus caras gestos de estar pasándolo mal, puede que sea un buen síntoma.

Y si eso sucede, será gracias a la maestría del Mago. Y si no, peor para ellos. Mago de Oz aún va a hacernos vivir noches tan maravillosas como la de este "puente aéreo", y sus verdaderos fans, sus incondicionales, nunca les fallarán. Ellos no dejarán que ocurra porque nunca les defraudrán en directo.